viernes, 29 de diciembre de 2017

Otro regreso segureño




Hay lugares a los que uno siempre vuelve irremediablemente, y para terminar el año bloguero tenía reservada una publicación especial con esta salida por mi lugar favorito: la Sierra de Segura.

El jueves 7 de diciembre no era lectivo en la provincia de Cádiz y aproveché estar en Jaén por aquel puente para hacer una buena salida segureña junto a Javier Reyes rememorando las grandes vivencias del curso pasado.
Nuestra primera parada nada más llegar bien temprano (y así evitar los turistas ruidosos) fue en el castillo de Segura de la Sierra viendo aves como el zorzal común (Turdus philomelos), el roquero solitario (Monticola solitarius) y el acentor alpino (Prunella collaris). Esta última especie era lo que más me interesaba ver junto con los machos de cabra montés (Capra pyrenaica), de los que conseguimos encontrar unos cuantos por las laderas cercanas al pueblo cuando ya casi nos íbamos.











Estragos del incendio del pasado verano en El Yelmo

Tenía pensado un recorrido por la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea, que por estas fechas resulta un paraje más solitario que nunca a través de sus vastas extensiones de modelado kárstico.
Vimos un zorro y una ardilla que se quedaron sin fotografiar, cosa que sí pude hacer con ciervos (Cervus elaphus), muflones (Ovis musimon), alcaudones reales (Lanius meridionalis), escribanos soteños (Emberiza cirlus) y la gran cantidad de buitres leonados (Gyps fulvus) que acudieron a una carroñada.

















Un momento estelar con la fauna de aquel día fue cuando entraron en escena los quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) Hortelano y Marchena. Fue una pena no darme cuenta a tiempo cuando uno de ellos me sobrevoló cerca, pero al menos los pude seguir viendo a los dos cuando empezaron a patrullar los roquedos en la distancia. Les deseo que la próxima temporada vuelvan a tener éxito criando, con la magnífica noticia reciente de que es posible que dentro de un tiempo tengamos una tercera pareja de la especie en nuestras sierras (Estela y Guadalquivir, pero el tiempo dirá).










Aún quedaba tiempo de acercarnos al Banderillas, no como para poder coronarlo con lo cortas que son ahora las tardes, pero al menos sí para poder asomarnos al valle en una de sus privilegiadas atalayas y seguir viendo más animales como muflones, cabras monteses, buitres leonados y las siempre animadas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax).










Tocaba el largo camino de regreso a nuestros respectivos pueblos desde un paraje tan remoto como aquél, no sin antes retratar la magia de las puestas de sol cerca del refugio campo del Espino y del Calar de las Palomas.
Mi curso actual me gusta, pero tengo que regresar aquí...





martes, 26 de diciembre de 2017

Adiós a noviembre con frío invernal




Decía en la anterior publicación que aún me quedaban algunas cosas pendientes de noviembre, tanto que finalmente he decidido recopilarlas en una única entrada al ser todo material de Grazalema.
Allí el colorido otoñal ha llegado más tarde que a la Sierra de Segura, pero algo pude encontrar y disfrutar en los alrededores del pueblo de Benahoma (en la fotografía inicial) con sus choperas.









Aún no he detectado aves invernantes que pienso que puedo llegar a ver, tales como zorzales reales o camachuelos (aunque de estos últimos he oído sus tristes reclamos una tarde), pero han seguido muy presentes en mis salidas los mirlos capiblancos (Turdus torquatus) y lúganos (Carduelis spinus) como estrellas de la invernada junto a otros pájaros llegados con los fríos como lo son el alcaudón real (Lanius meridionalis) y el zorzal común (Turdus philomelos), con mención especial a un picogordo que vi en vuelo.










Otra ave muy destacada para mi gusto ha sido la collalba negra (Oenanthe leucura), de la que he visto bastantes ejemplares en distintos puntos de la sierra en compañía de otros amantes de la roca como la cabra montés (Capra pyrenaica) en pleno celo y la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) llenando los relieves calizos con sus característicos griteríos.








Atención a la collalba negra que aparece en la fotografía





No sólo el ganado acude a saciar su sed









Llevaba bastante tiempo sin poner ninguna araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana), pero aquí tenemos un ejemplar para subsanarlo mientras aprovecho para mostrar también un par de culebrillas ciegas (Blanus mariae).

Las pocas y breves lluvias activaron por las noches a los pobres anfibios que andan tan descolocados con el horrible año de sequía que hemos tenido. Así he visto algunos sapos comunes (Bufo bufo), los bonitos y pequeños sapillos moteados (Pelodytes ibericus) y bastantes salamandras penibéticas (Salamandra longirostris). A estas últimas las he fotografiado en un arroyo en el que crían, y precisamente las fotos las muestran tal y como las encontré al llegar con esas curiosas poses con la cabeza alzada y subidas sobre rocas en muchos casos, a excepción del primer ejemplar que fue encontrado en medio de la carretera y prudentemente retirado para evitarle acabar atropellado como tristemente sucedió con otras que vi.



















Volviendo a las aves, pero de mayor porte, he visto un par de veces ese mes a las águilas reales (Aquila chrysaetos) y un milano real (Milvus milvus), con un par de avistamientos del famoso buitre negro (Aegypius monachus) anillado como 60J para completar el clásico repertorio con los buitres leonados (Gyps fulvus) predominando.


Acosada por una chova










Estos ratos que voy sacando por las tardes durante el curso me dan la vida, y más ante panorámicas como las que pongo abajo por ejemplo, que en verdad no podrán representar lo que realmente se siente allí mismo.



El Tajo de Ronda


Ronda y la Sierra de las Nieves