lunes, 20 de noviembre de 2017

Con los mirlos capiblancos y mucho más




Tal como vine avisando en la anterior publicación, ya empieza en el blog el empacho de mirlos capiblancos porque los estoy viendo todas las semanas y tarde o temprano los consigo fotografiar decentemente... y no me canso de ellos porque son unas aves bellísimas.

Pero primero repasemos todo lo visto por entonces, reuniendo aquí imágenes de los días 25 y 26 de octubre durante un par de salidas grazalemeñas por El Endrinal y el Cerro Coros.

En los duros y solitarios lapiaces del Endrinal son habituales el típico graznido de la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y los grupitos de cabras monteses (Capra pyrenaica) triscando por pendientes calizas donde yo no podría dar ni dos pasos seguros. Allí encuentran refugio especies tan nuestras como el escorpión amarillo (Buthus occitanus), la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana) y la culebrilla ciega (Blanus mariae).









En los tremendos cortados del Cerro Coros suelo tener mucho entretenimiento con las idas y venidas de los buitres leonados (Gyps fulvus) que aún tienen a los jovenzuelos nacidos este año pidiendo comida con unos chillidos casi aterradores, están de lo más cansinos con sus sufridos progenitores.


Trifulca aérea entre adultos








Joven que reclamaba alimento a gritos en pleno vuelo



De tanto mirarlos acaban por descubrirse las siluetas de otras rapaces, como fue el caso del buitre negro (Aegypius monachus), el gavilán (Accipiter nisus) y dos ejemplares distintos de águila real (Aquila chrysaetos).

Hasta ahora todas las apariciones de buitre negro en estas publicaciones son del mismo ejemplar, aquel nacido en 2006 en Huelva que se asentó aquí y no vuelve a su tierra natal por razones desconocidas, pero he ido viendo otros ejemplares distintos que ya iréis viendo en su momento, pues no es raro que fuera de la temporada de cría aparezcan buitres negros por estas sierras gaditanas.







Y ya sí paso a los mirlos capiblancos (Turdus torquatus), especie que sólo tenemos como reproductora en el norte de nuestro país y que por aquí sólo aparece durante la invernada en lugares donde pasar los meses fríos a la vera de la despensa natural de agracejos, majuelos, enebros, endrinos, etc... En Andalucía se pueden ver invernando por ejemplo en mis queridas Sierras de Segura, Cazorla y las Villas, Sierra Mágina, Sierra Nevada, Sierra de las Nieves o la que aquí nos ocupa en la Sierra de Grazalema.

Ya llevan asentados unas semanas después del nutrido paso migratorio de los que aún llegan más lejos hasta el norte de África y los estoy disfrutando como nunca. Suelen ser esquivos y normalmente se sabe de su presencia por sus curiosos reclamos, pero allí donde hay un importante punto de agua acaban por dejarse ver al descubierto y se puede apreciar en condiciones lo rematadamente bonitos que son. Hoy muestro solamente machos adultos, que nos permiten comparar las dos subespecies: Turdus torquatus torquatus (norte y oeste de Europa) con su plumaje predominantemente negro y Turdus torquatus alpestris (centro y sur) con su más notorio diseño de "escamas" pálidas.











Por aquel entonces habían caído las primeras nieves en Sierra Nevada, y a lo lejos veía las cumbres nevadas de lo que creo que será la malagueña Sierra de las Nieves... no estoy seguro, pero el caso es que no duró casi nada.
Ya para la próxima publicación dejaremos un poco la sierra para ir de humedales, pero no sevillanos ni gaditanos como ha sido siendo la norma estos días, y estrenando especie en el blog.






viernes, 17 de noviembre de 2017

Una tarde como pocas


Pinsapo


La naturaleza es impredecible, puedes salir con una idea de lo que es posible que puedas ver, o incluso tener unos objetivos fijos, pero lo que no sabes es qué pasará. Unas tardes te puedes volver con un palmo de narices, mientras que otras te toca prácticamente de todo.

Una de esas últimas fue la que tuve el 24 de octubre, cuando ya subiendo por la carretera que comunica El Bosque con Benamahoma y lleva hasta Grazalema vi entre los buitres leonados (Gyps fulvus) un águila perdicera (Hieraaetus fasciatus). Siempre hay que estar atento a los leonados por si ves algún "infiltrado", cosa que volvió a ocurrir cuando más tarde apareció un buitre negro (Aegypius monachus).








Una vez en mi destino, el Cerro Coros, me entretuve bastante con los paseriformes como el verdecillo (Serinus serinus), el herrerillo común (Parus caeruleus) y un papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) aún en paso migratorio.
Unos soniditos ya familiares me revelaban la presencia de los mirlos capiblancos (Turdus torquatus), que con paciencia se dejan ver bastante bien al haber un abrevadero ganadero al que acuden a beber.













Cuando voy allí no me quedo sin asomarme a los tremendos cortados que albergan una colonia de buitres leonados y brindan la oportunidad de ver cabras monteses (Capra pyrenaica).

Y fue allí cuando, nuevamente, los reclamos de las aves me avisaron de la presencia de especies interesantes. En primer lugar un bandito de acentores alpinos (Prunella collaris) que supone mi primer y esperado avistamiento de la especie en esta invernada, pero lo que no me esperaba era encontrarme con varios verderones serranos (Carduelis citrinella). No pensaba que llegaran tan al sur en sus desplazamientos (lo más que conocía es un anillamiento del 2014 al sur de Sevilla), y de hecho ya me han comentado que es una cita muy buena.




Con el ojo derecho en ese estado tardó en percatarse de mi presencia









Esta invernada llega interesante, ya he estado disfrutando estas semanas como un cosaco de los mirlos capiblancos y los acentores alpinos, a los que se han sumado unas grandes cantidades de lúganos y sorpresitas como las de hoy mismo, pues he oído reclamos de camachuelos y he visto al atardecer ni más ni menos que una becada, especie con la que ni contaba con poder ver.

Que las siluetas del mirlo capiblanco y la cabra montés os despidan hasta la próxima entrega, voy avisando que os voy a empachar de capiblancos...