martes, 15 de agosto de 2017

Una importante cita anual




Todos los años tengo varias citas ineludibles con ciertas especies en un momento concreto, y aquí traigo un ejemplo que se ha convertido en tradición durante los últimos años.

Para ello me dirijo a Sierra Morena en los alrededores del desfiladero de Despeñaperros, tan agostado y azotado por el implacable sol veraniego mientras remontan las térmicas esas aves rapaces que tanto enriquecen los cielos de nuestras serranías mediterráneas. A los buitres leonados (Gyps fulvus) se unen las culebreras (Circaetus gallicus) y las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), estas dos últimas mientras aún estén entre nosotros hasta que migren y dejen de verse en otoño, cosa que ya están haciendo los abejarucos que a diario pasan sobre montes y pueblos llenando momentáneamente el ambiente con sus reclamos.







Es el estío un buen momento para disfrutar de la fauna artrópoda, he podido por ejemplo ir viendo la mantis Rivetina baetica, un escorpión (Buthus occitanus), arañas de laberinto (Agelena labyrinthica) y distintas especies de libélulas y caballitos del diablo. Son desde luego los odonatos un símbolo del verano, y he podido disfrutar de especies como Trithemis kirbyi, Platycnemis acutipennis, Orthetrum coerulescens, Onychogomphus uncatus, Trithemis annulata, Platycnemis latipes y Sympetrum fonscolombii.














Precisamente es un artrópodo el protagonista de la entrada, ya que en los últimos años subo en verano a un cerro concreto para encontrarme con la increíble belleza de la mariposa del madroño (Charaxes jasius), toda una maravilla del diseño.

Allá por el otoño del año 2013 me quedé sorprendido en la capital sevillana cuando una alumna me trajo un ala de esta mariposa para preguntarme de qué era. Poco tiempo después vi un ejemplar vivo volando ante el colegio, y otro en la parada del tren. Llegó la primavera del 2014 y empecé a verlas en el barrio donde vivía, siempre aparecían por la ciudad pillándome desprevenido sin llevar cámara de fotos, hasta que me desquité en una salida por la Sierra Norte de Sevilla y por fin fotografié una, para empezar a verla a partir de entonces por Jaén y poder tenerla fichada cerca de casa.

Después de esto las he ido viendo en más sitios, como Los Alcornocales en Cádiz o incluso en Navarra, pero ya sabía que yendo a Despeñaperros tenía una cita entre julio y agosto para ver a los machos hacer el denominado "hill-topping", comportamiento territorial en lo alto de cerros despejados y soleados expulsando a sus competidores.








Hasta la fecha me parece la mejor manera de intentar fotografiar a una especie tan inquieta. Tanto es así que varios intentos me salieron movidos, aunque tienen cierta estética y por eso me ha parecido conveniente compartirlo. No olvidemos que este tipo de imágenes hasta acaba ganando concursos, pero yo desde luego admito que esto me salió de pura chiripa.





Solamente algo podía empañar tan bonito encuentro anual... el maldito fuego. Despeñaperros no se ha librado de la reciente oleada de incendios, se ve que los parques naturales molestan mucho a ciertas personas y se están encargando de intentar acabar con ellos, o al menos es lo que me llega a parecer a mí... no digo más.








Para no dejar de lado el tema de la fauna, aprovecho para comentar otros avistamientos por Jaén, aunque ya en otros ambientes yendo por las campiñas, antes de pasar en próximas publicaciones a unas salidas recientes que he hecho por entornos marismeños y costeros.

Me ha encantado poder volver a ver en condiciones varios ejemplares de carraca (Coracias garrulus) junto a otras especies ya clásicas de esa zona como lo son la tórtola común (Streptopelia turtur), el elanio azul (Elanus caeruleus) o el aguilucho lagunero (Circus aeroginosus). Incluso hubo alguna cosilla inesperada, ya que no contaba con encontrarme con un joven halcón peregrino (Falco peregrinus) y una ardilla (Sciurus vulgaris), ambos en zona de olivar pero con la mole caliza de Sierra Mágina bastante próxima.

La próxima entrada va dedicada a un animal que llevaba queriendo ver siempre, por mucho que lo intenté sin éxito el año pasado, pero de este verano no iba a pasar ya...














sábado, 12 de agosto de 2017

Variedad jiennense




Reconozco que en las últimas semanas no salgo a bichear la mayoría de días, aunque dentro de poco habrá un giro de acontecimientos que en su momento descubriréis, no estropearé la sorpresa a quien no lo sepa...

Pero algo he ido sacando, es inevitable en mí. En Despeñaperros siempre se puede disfrutar del vuelo de aves rapaces como el águila calzada (Hieraaetus pennatus), el buitre leonado (Gyps fulvus) o el milano negro (Milvus migrans), y otra buena baza siempre fueron los odonatos, pero la horrible sequía de este año ha aniquilado un arroyo que siempre me daba muy buenos resultados y ahora mismo solamente puedo mostrar el zigóptero Lestes viridis muy a mi pesar.








Continuando con Sierra Morena doy paso a la Sierra de Andújar, donde no puedes volver a casa sin haber visto cérvidos. Los gamos (Dama dama) y los ciervos (Cervus elaphus) no fallaron y los he visto en números elevados incluso para lo que yo estoy acostumbrado.










Desde luego que las aves también destacaron. Por ejemplo vi abejarucos (Merops apiaster), mochuelos (Athene noctua) y esa joya de nuestra fauna que es el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Otras especies fueron los buitres leonados y negros, arrendajos, rabilargos, currucas rabilargas, alcaudones comunes, perdices, etc...





Para cambiar un poco de aires me acerqué a un par de tardes a puntos de agua que suponen verdaderos oasis en medio de la aridez del olivar. La Laguna Grande de Baeza está totalmente seca y sólo hay agua en la parte destinada al abastecimiento del regadío, así que me pude olvidar de pensar en aves acuáticas en paso migratorio. No obstante, tanto en su entorno como en los campos de labor de los alrededores pude ver un joven martinete (Nycticorax nycticorax), galápagos leprosos (Mauremys leprosa), oropéndolas (Oriolus oriolus) y abubillas (Upupa epops).

Los cultivos de regadío de la zona son un alivio frente a la visión monótona del olivar y atraen a no pocas aves que también gustan de los bosquetes de ribera adyacentes. Junto a verdaderas bellezas como son la tórtola común (Streptopelia turtur) y el abejaruco (Merops apiaster) se pueden encontrar especies como el elanio azul (Elanus caeruleus) y la carraca (Coracias garrulus). Muy buenos complementos a la fauna serrana que observo más a menudo, y además es altamente satisfactorio que este verano por fin estoy pudiendo ver en condiciones las carracas de Jaén.












El embalse del Guadalén también ha sufrido la devastadora falta de agua y su capacidad se ha visto muy mermada. En sus fangosas orillas se movían chorlitejos chicos (Charadrius dubius) junto a andarríos chicos y cigüeñuelas, y también fue escenario como en la Laguna Grande de avistamientos de especies muy apreciadas por los observadores de aves, tal es el caso del alcaraván (Burhinus oedicnemus) y la ortega (Pterocles orientalis).

La sorpresa de la jornada llegó al atardecer cuando un joven flamenco (Phoenicopterus roseus) apareció volando a ras de agua para posarse en un lugar fuera de mi alcance visual, y más tarde al salir volando al ocaso junto a las grajillas.










Podéis ver que no exageraba al poner título a la entrada, personalmente me ha encantado haber visto cerca de mi pueblo especies tan dispares como el flamenco, el águila imperial o la carraca, pero ya veréis lo que se avecina... esta tarde estaré rodeado de aves acuáticas en un lugar que frecuentaba mucho el año pasado, y mañana intentaré quitarme una espinita que tengo clavada con una especie pendiente. ¡Pero todo a su momento!