miércoles, 29 de marzo de 2017

Subida al Almorchón y a la Peña del Cuervo




El domingo 19 de este mes hice otra de esas rutas que tenía pendientes desde hace tiempo, ni más ni menos que subir al emblemático Almorchón (1.914 metros) combinando el recorrido con una subida a la vecina Peña del Cuervo (1.831 metros). El Almorchón es una montaña que ya ha aparecido en las fotografías de paisaje de numerosas entradas del blog, y siempre lo veía muy tentador desde la carretera que une Pontones con Santiago de la Espada... tocaba ya acometer esta mole rocosa con formas de volcán.
He visto que existe un atractivo itinerario desde la vega de Santiago de la Espada, pero por ser la primera vez decidí entrar por la zona plantada con cedros que hay cerca de Pontones.

Durante el inicio las aves ponían poco de su parte para ser fotografiadas (páridos, un zorzal común, piquituertos y otros fringílidos, pitos reales o arrendajos entre otros más), pero los artrópodos acabaron dejándome algunos macros. El escarabajo tigre (Cicindela maroccana en el caso de la especie fotografiada) y el cardenillo (Tomares ballus) fueron los modelos más favorecidos, y también pude retratar un arácnido de identidad desconocida.

En cuanto a fauna de mayor porte, fueron abundantes los muflones (Ovis musimon) y los cuervos (Corvus corax). Al estar cerca de Hoya Maranza no pude evitar asomarme un poco porque este verano estuve por allí con mi hermano y quería ver la diferencia de una estación a otra, y fue un acierto porque a lo lejos avisté un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) al que podemos identificar como el macho Rayo (ya visto por mí en otras dos ocasiones).





Ojo a la coloración del muflón de la izquierda





A partir de aquí empecé a ir un poco a mi albedrío y subí a la Peña del Cuervo por el primer sitio que se me ocurrió al atisbar su cima rocosa sobre el pinar. Una vez arriba y bajo el vuelo de los buitres leonados (Gyps fulvus) comencé a saborear las grandes vistas que podría disfrutar durante el resto de la jornada. Como muestra, se veían muy bien el Empanadas (la mayor altura del parque natural) y la inmensidad de La Sagra (ya en Granada, como he apuntado muchas otras veces).








Tocaba ya enfilar hacia el Almorchón, hasta que un momento dado coincidí con el sendero señalizado que viene desde la zona de La Matea.
Allí encontré un lepidóptero que no había visto antes, la polilla Eurranthis plummistaria. Era concretamente una pareja en plena cópula, lo que me permitió comparar los sexos y fijarme muy especialmente en las enormes antenas pectinadas del macho. También volaban por allí las bulliciosas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), una culebrera (Circaetus gallicus) e incluso un inesperado buitre negro (Aegypius monachus). Cabe recordar una vez más que el buitre negro no se reproduce en estas sierras y es un visitante ocasional.









Y qué decir de la cima, con sus grandiosas vistas que abarcaban montañas albaceteñas y granadinas al sur, y buena parte de la Sierra de Segura con muchos picos señeros al norte, sin olvidar las aldeas de La Matea, Las Nogueras, Los Teatinos y Los Atascaderos.
Para que no se nos olvide que esto, que ahora parece el techo de la sierra, antes estuvo bajo el mar, me encontré un fósil de bivalvo.












El camino de regreso estuvo animado por la presencia de más buitres, la mariposa sofía (Issoria lathonia), un zorro (Vulpes vulpes), piquituertos (Loxia curvirostra) y más muflones. La verdad es que así me costaba irme, y remoloneé mucho a la hora de subir al coche, pero todo lo bueno se acaba alguna vez.











Me he saltado hoy el orden cronológico porque aún me falta una cosilla para tener a punto la publicación sobre la salida del día anterior a esta excursión, aunque de todos modos ésta fue mejor para mi gusto.
Y, para no dejar de lado la información reciente, ya canta por aquí el cuco y esta semana por fin he podido ver de nuevo a las águilas calzadas.




domingo, 26 de marzo de 2017

De comienzos flojos y grandes finales




Pasamos ya a repasar en el blog la tercera semana de marzo, que parecía que sería muy poco productiva hasta que un giro en el guión acabó diciendo lo contrario.

Una noche de lluvias prometía empezar la semana con una buena salida de anfibios, pero no fue así finalmente y tan sólo aparecieron algunos sapos corredores (Epidalea calamita). El resto de tardes sólo me llevé ver las segundas orquídeas en florecer por aquí, las Ophrys fusca, porque habéis de saber que en esta sierra el asunto va más tardío que en otros lugares y hasta abril no aparece un catálago más amplio de especies, y cosillas como buitres leonados (Gyps fulvus), cuervos (Corvus corax) y larvas de sapo partero bético (Alytes dickhilleni) y libélulas.











Nieve en el Calar del Mundo (Albacete)


Pero el viernes 17 tuve una salida mucho más animada y completa. Las tardes más largas fueron un buen aliciente para irme a los Campos de Hernán Perea a probar suerte, desde luego no fue como salir allí durante una jornada completa, pero tuve para empezar avistamientos decentes de cabras montesas (Capra pyrenaica) y muflones (Ovis musimon).


La Sagra








En cuanto a las aves, vi por ejemplo ratoneros (Buteo buteo), escribanos montesinos (Emberiza cia), escribanos soteños (Emberiza cirlus), carboneros garrapinos (Parus ater), buitres leonados y la aparición estelar de un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que podemos identificar como AMA (la misma hembra que aparece en mi entrada sobre el pico Banderín).















Y, para acabar el día, unos ciervos (Cervus elaphus) y los almendros en flor en la vega de Santiago de la Espada. Si el viernes supuso una mejoría, el soleado fin de semana llegó con dos salidas completas que tendrán su respectiva publicación dentro de poco, siendo una de ellas especialmente buena para mi gusto por haber ido a un lugar nuevo que ya tenía ganas de patear.