martes, 16 de enero de 2018

Algo se pudo hacer




Estas navidades, tal como dije en una publicación anterior, he salido más bien poco de campeo pese al mucho tiempo libre del que dispuse. El tiempo no fue nada favorable y encima no compensó apenas lloviendo, pero algo pude ir sacando como digo en el título.

Teniendo Sierra Morena tan cerca de mi pueblo (Bailén), aproveché una tarde muy despejada (de lo poquísimo que hubo así) para ir al Desfiladero de Despeñaperros sabiendo que las grandes rapaces tendrían muchas ganas de salir al fin a estirar las alas.
Obviamente encontré muchos buitres leonados (Gyps fulvus) y me sorprendió gratamente encontrar tres buitres negros (Aegypius monachus) entre ellos. También volaban algunos cuervos (Corvus corax) y bandos de gaviotas sombrías (Larus fuscus), y por los roquedos cuarcíticos triscaban unas cabras monteses (Capra pyrenaica).















En dos puntos diferentes he visto grandísimas concentraciones de alcaravanes (Burhinus oedicnemus). Les hice algunas fotos a distancia mientras ellos confiaban en su camuflaje inmóviles, como siempre, pero una tarde (la misma de la salida por Despeñaperros) aproveché que una furgoneta circulaba por un carril levantando a unos cuantos de ellos para pillarlos en vuelo al pasar bastante cerca de mí con la luz de mi parte.

Otra oportunidad que aproveché en mi pueblo fue la única noche en la que llovió más o menos bien sin ser de madrugada para poder buscar anfibios. Solamente encontré dos especies, el sapo corredor (Epidalea calamita) y el gallipato (Pleurodeles waltl), pero con este último tenía especiales ganas al no haber visto ninguno durante el otoño y ya iba siendo hora.













Con la otra entrada sobre la Sierra de Andújar y esto concluye lo único que hice de salidas bicheras en Navidad por Jaén, pero justo antes de retomar el curso escolar en enero hice una escapada por la parte cordobesa de Sierra Morena que ha merecido una publicación propia. Próximamente la veréis por aquí.




sábado, 13 de enero de 2018

Calamones, limícolas, grullas y demás




Esta semana aproveché una tarde para escaparme al Brazo del Este, pero antes de que aparezca el reportaje por el blog tengo que mostrar esta otra salida del 20 de diciembre que se dio bastante bien para mi gusto.
Al acceder desde el poblado de Los Chapatales ya tuve mi sobredosis de moritos (Plegadis falcinellus) por todos lados, mientras que al recorrer los primeros metros de carril iba viendo cigüeñas negras (Ciconia nigra) y garcetas grandes (Egretta alba) entre otros.







No anduvo mal la cosa en rapaces, pude ver un pequeño macho de águila calzada (Hieraaetus pennatus) y ratoneros (Buteo buteo) junto a los abundantes y habituales aguiluchos laguneros (Circus aeroginosus).






Al llegar a la zona conocida como La Margazuela, donde el ambiente es desde luego más palustre que en los arrozales colindantes, abundaron las observaciones de espátulas (Platalea leucorodia) y calamones (Porphyrio porphyrio).
Estos últimos parece que vuelven a aumentar después de haberse notado un descenso en su número durante estos años recientes (ejem, los arroceros, ejem). Son apreciaciones personales, pero no soy el único que lo piensa.












Unos reclamitos bastante tristes me avisaron de la presencia de chorlitos dorados (Pluvialis apricaria) en los arrozales, en los que también se veían otras limícolas como avefrías (Vanellus vanellus), andarríos bastardos (Tringa glareola), archibebes comunes (Tringa totanus), correlimos comunes (Calidris alpina) o agachadizas comunes (Gallinago gallinago).










Justamente mientras veía a estos pequeñajos oí los característicos trompeteos de las grullas (Grus grus) y pude ver este bando de algo más de 50 ejemplares volando hacia el este.
Las aves invernantes que veis en las fotos pronto empezarán a disminuir o incluso dejar de verse totalmente, mientras que va quedando menos para que vuelvan por aquí los fumareles o las canasteras entre otras especies... ¡no falta el entretenimiento en ningún momento del año!