jueves, 25 de mayo de 2017

Por las orillas del Tranco




Hoy no saldremos de la Sierra de Segura, pero el ambiente que vamos a ver no es desde luego el que acostumbramos a ver en mis publicaciones con cumbres rocosas y fieros cortados calizos.

Pasearemos por el embalse del Tranco, el segundo de mayor extensión de Andalucía tras el de Iznájar (Córdoba), partiendo desde la aldea de La Platera (perteneciente a Hornos de Segura) para aprovechar parte del recorrido PRA- 149 Alto del Montero. Digo parte de la ruta porque aún no la he hecho entera, pero sí he dado un par de paseos entre semana que me han mostrado algunas cosas interesantes y complementarias a mis salidas más puramente montaraces.

Entre las aves a observar están presentes culebreras, petirrojos, zarceros comunes, zorzales charlos, picos picapinos, rabilargos o arrendajos entre otros. Para la muestra fotográfica he elegido especies muy coloridas como el carbonero común (Parus major), el abejaruco (Merops apiaster) y la oropéndola (Oriolus oriolus), y para mí ha sido muy destacable poder ver tórtolas comunes (Streptopelia turtur) por su cada vez mayor escasez y por ser la primera vez que las veo por estas sierras. Igual es que siento debilidad por las tórtolas, pero me encantó pasear oyendo su suave arrullo junto a las melodiosas notas de la oropéndola.








La creación de embalses conlleva la colonización de la zona por parte de algunas aves acuáticas que normalmente no estarían por allí. Así es como allí es frecuente ver ahora garzas reales (Ardea cinerea), cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) o andarríos grandes (Tringa ochropus), especies muy habituales en mis salidas por las marismas del curso pasado pero menos representativas de las sierras que ahora frecuento.
Es cierto que a la garza real, por ejemplo, la he visto en algunos ríos como el Segura o el Trujala, pero aquí llega incluso a formar una buena colonia de cría mixta junto a los cormoranes.









Al caminar por los tramos más forestales hay que prestar atención al suelo. Además de ver un polluelo de mirlo con mal aspecto, he podido ir encontrando interesantes lepidópteros como la doncella de ondas rojas (Euphrydryas aurinia) y la arlequín (Zerynthia rumina) junto a otros insectos como el abejorro (Bombus terrestris), la libélula Gomphus pulchellus y la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata).









Las áridas orillas desprovistas de vegetación del embalse nos pueden engañar, porque la ruta nos lleva por unos bosques de ribera con una vegetación muy lozana e interesante.
Fotografié como ejemplos la zarzaparrilla, un lirio y un rosal silvestre, con las orquídeas acaparando inevitablemente el protagonismo. De estas últimas os muestro Ophrys lutea, Ophrys speculum, Ophrys scolopax, Ophrys apifera y la enorme Himantoglossum hircinum.














Esto que ahora es una masa de agua frecuentada por garzas, gaviotas, cormoranes y azulones fue en otros tiempos una fértil vega del Valle del Guadalquivir, como así atestiguan las ruinas de desaparecidas poblaciones que aún se pueden ver en sus rojizas orillas de arcillas rojas del Triásico.
En conclusión, me ha parecido que la ruta se presenta curiosa y debería animarme a hacerla entera algún día...






lunes, 22 de mayo de 2017

De herpetos, orquídeas y valencianos




Hace un par de semanas tuve el gran gusto de que viniera Luis Albero desde Valencia para conocer la Sierra de Segura junto a sus compañeros Pablo Vicent y Carlos Ortega, con el claro objetivo de ver algunos de los anfibios y reptiles que campan por estas sierras.

Vinieron entre semana y me pillaron en horario laboral, por lo que sólo pude acompañarles un par de tardes-noches, pero fue más que suficiente para sentir la enorme satisfacción de poder compartir salidas de campo con gente que vive esto con tremenda intensidad.
Como hay más que ver aparte de los herpetos, vimos también animales como la cabra montés (Capra pyrenaica), la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) o un mirlo acuático que se quedó sin foto por ser muy esquivo, y disfrutamos del carismático nacimiento del río Mundo con su endemismo botánico Pinguicula mundi (bueno, aunque leo que también se encuentra en Cuenca).







Como ya dije en entradas anteriores, Segura está ahora mismo en un buen momento para ver orquídeas mientras que en otras zonas de Jaén ya se han secado. Nuestro repertorio incluyó Ophrys lutea, Dactylorhiza sulphurea, Limodorum abortivum, Orchis langei, Orchis cazorlensis, Cephalanthera longifolia, Orchis purpurea y Cephalanthera damasonium.





 

 


Entre los invertebrados me gustó volver a ver ejemplares del caballito del diablo Lestes barbarus, mientras que otros odonatos aún están en fase larvaria (desconozco la especie de la que he fotografiado). Otros bichos fotografiados han sido la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata), muy abundante por estas fechas, y un ortóptero sin identificar.








Pasando ya a los reptiles, comprobaron que los lagartos ocelados (Timon lepidus) son abundantísimos por aquí, y pese al tiempo lluvioso pudieron observar a esa estrella de estas sierras que es la lagartija de Valverde (Algyroides marchi). Yo, aunque las he visto bastantes veces ya, no dejé de admirarlas y de hecho pienso que son mis lagartijas favoritas con ese diseño de escamas dorsales, sus reflejos y su vientre de intenso color amarillo.








Con los anfibios no faltó ese gran clásico que es el sapo corredor (Epidalea calamita), además de las ranitas meridionales (Hyla meridionalis) y los tritones pigmeos (Triturus pygmaeus) que he enseñado a mis anteriores visitantes. Tuvimos el toque endémico con unos sapos parteros béticos (Alytes dickhilleni), de los que también vimos larvas en un pilón junto a las de las salamandras (Salamandra salamandra).











Y, hablando de salamandras, justo cuando les iba comentando en plan jocoso que a veces he visto a estos urodelos en zonas de olivar... al poco rato nos apareció una salamandra precisamente en pleno valle olivarero, ahí la podéis ver en las fotos sobre el típico sustrato de arcilla roja de estos olivares.
Y es que tenían como objetivo ver la subespecie morenica que tenemos en este macizo y en Sierra Morena, por lo que fue un perfecto broche final antes de despedirme de ellos. Se les resistieron el eslizón tridáctilo y la víbora hocicuda, pero así tienen más motivos para volver en otra ocasión

Luis ya hizo su crónica en su blog, que podéis leer aquí y de paso echarle un ojo a su blog si no lo conocéis, porque yo desde luego lo recomiendo totalmente.